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West Ohio campamentos crear líderes

Ir a un campamento siempre ha sido el punto culminante de mi verano. Durante el tiempo que puedo recordar, me he puesto a un lado al menos una semana cada verano, el fortalecimiento de mi relación con Dios. Si bien he experimentado esto en muchos campos diferentes, desde la primera vez que fui al Camp Otterbein, "el patio trasero de Dios", que se sentía como en casa.

La primera vez que vine a Otterbein en 2005 con Reynoldsburg la IMU. Como una caravana, recuerdo la emoción de experimentar todo lo que el campamento tenía que ofrecer. También recuerdo cómo el personal trajo de nuevo a cada experiencia de aprendizaje sobre nuestra fe. No importaba si estábamos en el pozo de barro o la natación, Siempre me pregunté a las preguntas: "¿Cómo podemos relacionar esto con nuestra fe?" O "¿Qué aprendió acerca de cómo trabajar en conjunto con los demás?"

Durante los últimos cuatro años, he tenido la increíble oportunidad de trabajar en el campo Otterbein. Como era significativa como una caravana, que trabaja aquí ha sido un cambio de vida. Empecé a trabajar como consejero durante mis vacaciones de verano. Para 10 semanas cada verano, tomé todas mis preocupaciones y el estrés de la escuela y los levantó a Dios. A pesar de que es sólo 10 semanas al año, el tiempo que paso en el campo es la parte más significativa de mi vida.

Como estudiante de ingeniería mecánica en la Universidad de Miami, que tenía un montón de presión para usar mis veranos trabajando en un puesto de interno y adquirir experiencia en mi campo. Mientras que la mayor parte de lo que hago en el verano no se siente como "trabajo" es 100% experiencia de vida-ganar. Me ha enseñado la responsabilidad: cuidar y dirigir un nuevo grupo de niños cada semana; perseverancia: trabajar cada día para romper las barreras para que los niños se abren entre sí; y me ha enseñado a divertirse y experimentar todo lo que Dios ha creado para nosotros.

El verano pasado, tuve la oportunidad de ser el líder del programa. Yo era responsable de la planificación y la programación de todo el campamento. También serví como líder de los otros miembros del personal, así como los campistas. Yo era alguien que podría venir a hablar con carácter indicativo o de orar con. Mientras que Dios nos envió nuevos retos cada día, juntos como un equipo, hemos puesto en uno de los veranos más exitosas del campo de Otterbein nunca y tuvo la oportunidad de llegar a más vidas que nunca.

Me gradué en mayo, desde la Universidad de Miami. El campamento me ha dado la capacidad de liderazgo como yo sigo llamada y la cabeza de Dios por un año en el Cuerpo de Paz.

 

-Andrew Templeman

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